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EN MITAD DE TODAS PARTES

Ideal de Granada :: Marzo de 2004

Sin aspavientos y en los últimos meses Muse se ha convertido en un grupo masivo. Si a finales del año pasado llenaban salas, ahora, -como ha ocurrido en Granada- revientan pabellones. Para la gira española que comenzaba aquí, han apostado a ganar y llegaban sobrecargados de material técnico y humano, cantidad desproporcionada para un palacio como el nuestro y que hizo atronar su música muy por encima de los niveles recomendables para la salud. Iban a por todas y se las llevaron de calle.

Los melodramáticos irlandeses de The Future Kings of Spain fueron convidados más bien de piedra. A los 25 minutos desaparecieron, cuando aún la mitad del aforo se regaba por dentro en la puerta, haciendo tiempo.

Muse se han situado hábilmente en un territorio de cruce muy agradecido y que en directo les permite sacar partido de sus habilidades. Melódicamente pop, el grupo ofrece fogonazos de metal que les permiten notables picos de puro músculo, mientras que su preparación técnica les habilita para la creación de largos despliegues sinfónicos con los que marean los sentidos logrando espirales hipnóticas. Todo ello, con el aporte de considerables suplementos pregrabados, tratamientos corales y de cuerda sintéticos pasados por una amplificación demoledora de más de 50.000 vatios, un montaje visual muy vistoso y una innegable capacidad de entrega, consiguieron que Muse también convencieran.

El punzante riff de 'Hysteria' fue el primer aviso de que el grupo iba en serio. Y mucho. Una primera parte en la que funcionaron como hiperpower trío, mostró a un guitarrista conocedor de las diversas tradiciones de su instrumento, arrebatador, efectista, extrovertido y con ganas de meterse al público en el bolsillo. Con traje mod y muy delgado pudiera recordar la estampa del más hiperactivo Paul Weller de época. Pero aparte de eso, Matthew Bellamy, rey absoluto de su escenario, es un singular cantante con dobleces en la garganta asimilables a su cercano Tom Yorke, su admirado Jeff Buckley y no lejos en los momentos más operísticos de los falsetes de Freddy Mercury. Y es un notable teclista también, al que le gustan las orquestaciones barrocas, las evocaciones cinematográficas y el piano romántico.

'Absolution' fue el punto de partida y llegada de su concierto, con medio programa dedicado a este disco. Calificado de síntesis de toda su obra anterior y cima de su dramatismo sinfónico. 'Apocalypse Please', 'Butterflies & Hurricanes' y Stockholm Syndrome' fueron lo techos de esta vertiente crujiente al principio y al final del concierto, zona propensa a la distorsión el feedback y hasta el ruido en bruto. Por contra 'Ruled By Secrecy', 'Blackout' o 'Sing for absolution' representaron la vertiente más lírica y teatral, pequeñas óperas-rock situadas en el centro del concierto con gran apoyo de creación visual y amplios desarrollos instrumentales, volutas de teclados y cuerda burbujeando en segundo plano y con dinámicas más enrevesadas y flexibles. Cosas más esquemáticas como 'Sunburn' o 'Muscle Museum' recordaron sus imberbes primeros pasos cuando la grandilocuencia masiva era tan sólo una posibilidad de un trío con futuro.

En cualquier caso la combinación de elementos tan diversos les permiten acicalar individualmente el repertorio de tantas maneras que, aunque a grandes rasgos abusen de ciertos efectos y otros sean directamente reciclados, aparentemente rehuyen obsesivamente la uniformidad y logran un concierto serpenteante, activo y siempre embaucador. Y si encima el grado de esfuerzo físico es muy considerable, poco más se le puede pedir a un grupo ahora mismo.

Con musas o sin ellas.

IDEAL DE GRANADA / MARZO 2004 / J. J. GARCÍA
enviado por envein