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Rockzone. Disco del mes

Rockzone :: Septiembre de 2009

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Poder hacer la crítica del nuevo disco de Muse es una suerte y, al mismo tiempo, un marrón conside­rable. La parte positiva es que gra­cias al encargo he podido escuchar The Resistance antes que esos miles de fans desesperados contando los días para que se publique… O al menos, se filtre. La negativa es que, precisamente por culpa de los temores a que este material tan preciado caiga en malas manos y aparezca en la red antes de tiempo, me veo obligado a reseñarlo basando mi opinión en una única y exclusiva escucha realizada unas horas antes de entrevistar al grupo en Madrid (eso queda para el próximo número). Difícil papeleta de por sí, pero mu­cho más cuando, si algo me queda claro, es que este es un álbum con una cantidad de información musical imposible de asimilar a la primera. Pero vamos a intentarlo…

Mucho se había especulado sobre la dirección que el trío de Devon iba a tomar en su quinto disco, en parte provocado por declaraciones bastante chocantes por parte de los propios implicados. Al final, The Resistance no es un álbum de electrónica, ni tampoco uno de mú­sica clásica, pero sí que contiene elementos de estas dos ramas de un modo mucho más patente y con más fuerza que en ningún otro trabajo anterior. Aunque de ellos ya estemos habituados a esperar lo inesperado, Muse han vuelto a hacer una obra que desconcierta y que dentro de los parámetros del mainstream es, ciertamente, arriesgado. O al menos lo es ahora, porque hubo una época en que bandas con un éxito mucho mayor que el suyo, léase Led Zeppelin, Pink Floyd o Queen, no se re­primían a la hora de saltarse a la torera las normas de la industria.

Es precisamente la banda de Freddie Mercury otro de los destinos que marca la brújula de la nave pilotada por Matt Bellamy, Chris Wolstenholme y Dominic Howard. Coros histriónicos grabados con múl­tiples voces aparecen puntualmente en 'Uni­ted States Of Eurasia' o 'Unnatural Selection' dándoles un aire mayestático. También el magnífico solo de 'Guiding Light' nos trae a la memoria el estilo de Brian May y, en general, parece como si el influjo de 'Bohemian Rhapsody' hubiera revoloteado por sus cabezas durante toda la grabación del nuevo plástico. Uno de los atractivos del disco es que mira tanto al futuro como al pasado. Es como un viaje a la velocidad de la luz en el que las re­glas espacio temporales pierden sentido y tan pronto te parece estar escuchando un disco facturado en 2009 como uno creado treinta años atrás. Lo sintético (sintetizadores, ba­ses programadas) se mezcla con lo orgánico (piano, cuerdas) cómo si fuera un experimen­to de biotecnología.

Del mismo modo, Muse son capaces de lanzarte temas listos para ser devorados en las radio fórmulas y con ritmos incluso bailables 'Uprising', 'Undisclosed Desires) como una suite orquestal de quin­ce minutos (las tres partes de 'Exogenesis') que sólo un loco intentaría meter en un disco que pretende vender millones y todo ello sin dejar de lado su vertiente más convencional 'MK Ultra' suena 100% a Muse), en un disco en que el piano gana a las guitarras. Es una especie de esquizofrenia que a veces juega en su contra. The Resistance es lo opuesto a un disco homogéneo, pero que a la vez sitúa a Matt Bellamy como uno de los creadores e in­térpretes más interesantes de la actualidad. Porque si otra cosa es evidente es que éste, más que ningún otro, es el disco que Bella­my llevaba soñando toda su vida con hacer. Ha hecho lo que le ha dado la gana sin po­nerse ningún límite, y si algún mérito tienen sus compañeros es la de haber seguido con fe ciega su visión. Quienes detestan los ai­res épicos y pomposos del sujeto adquirirán una carga extra de munición. Por contra, sus seguidores hallarán aquí la confirmación de su genialidad al escucharle cantar operísticamente en 'Unnatural Selection' o dominando el piano como si fuera un concertista repu­tado en la segunda parte de 'Exogenesis'. Si cuando se publicó Showbiz en 1999 a Muse les cayó el sambenito de ser unos clones de Radiohead, una década después son ellos los que marcan el camino. Suerte a quienes pre­tendan alcanzarlos. La necesitarán.

Jon Aguirre Such / Rockzone nº 51 / Septiembre 2009